La Esquina del Matacho y Tupac Amaru ll
En mayo 24 de 1781, dos meses después de que se levantara la revolución comunera(16 de marzo) se leyó en el parque de Santo Domingo de Silos, en la esquina del Matacho, la misma que conduce al barrio Guane, (un recuerdo de esa conexión con las tierras comuneras) un bando que incitaba a la revolución y a la lucha en contra del poder del Rey establecido, a lo cual, un nutrido grupo de Sileros comandados por el cacique Magara y por Manuel Mutis, familiar del sabio Mutis y quien jugó un papel importante en todo este proceso, se unieron a la revolución levantada en las tierras Guanentinas y del Socorro. Para ese momento los revolucionarios se encontraban ya acampando en Zipaquira hasta donde fueron a parar los Sileros junto con otros más de todos los rincones de la provincia que se unieron a la causa, todos seguidores del Inca Tupac Amaru!!! De quién probablemente poco sabían pero alcanzó para enardecer sus espíritus y aunque no alcanzaron a pelear ya que el poder de la Cruz y el temor hacia ésta hizo que se acogieran, igual que los demás comuneros a las capitulaciones firmadas días después por el Obispo Caballero y Góngora quien a la postre los traicionaria al incumplir su palabra y ser anuladas por el Virrey días después, mientras los valientes guerreros regresaban a sus tierras creyendo ganar sin haber luchado, siendo perseguidos y muertos los líderes y desterrados aquellos que participaron en dicho levantamiento, al líder de la revuelta, el famoso Antonio Galan fue descuartizado, su cabeza enviada a Guaduas, la mano derecha al Socorro, la izquierda a San Gil, el pie derecho a Charalá y el izquierdo a Mogotes como escarmiento para que tal acto de rebeldía no se volviera a repetir, una lección bien aprendida pero no como querían los Españoles, en especial, por las gentes del Socorro y sus alrededores, sembrando la semilla de la Estrella de Saravita que iluminaria la lucha por la libertad años mas tarde.
No deja de ser curioso como ese documento llegó a tierras Sileras, cruzando montañas, ríos y selvas interminables para ser leído justo en ese balcón, no en uno de Popayán o en uno de Pasto, más grande y alto, ni en otras plazas más importantes para el momento sino en el humilde balcon de la esquina del Matacho de Silos y casi al tiempo de que su autor Tupac Amaru ll era descuartizado en Cusco, dónde empezó su viaje dicho documento.
No sé sabe si los valientes revolucionarios también fueron víctimas de la persecución, probablemente así fue, ya pocos años antes habían conocido los alcances de los españoles con la quema de las mujeres acusadas de brujas hacia solo 20 años, pero ni así lograron doblegar el carácter aguerrido y enemigo de las injusticias de los hijos de estas montañas, un valor muchas veces probado, pero eso es otra historia...
Y que fue de Tupac Amaru?
TÚPAC, DEL VIENTO
(Un 18 de mayo asesinaban a Túpac Amaru. Aquí un fragmento de “Las Venas abiertas de América Latina”, de Galeano)
Túpac Amaru entró en la plaza de Tungasuca y al son de tambores y pututus anunció que había condenado a la horca al corregidor real Antonio Juan de Arriaga, y dispuso la prohibición de la mita de Potosí.
La provincia de Tinta estaba quedando despoblada a causa del servicio obligatorio en los socavones de plata del cerro rico. Pocos días después, Túpac Amaru expidió un nuevo bando por el que decretaba la libertad de los esclavos. Abolió todos los impuestos y el «repartimiento» de mano de obra indígena en todas sus formas. Los indígenas se sumaban, por millares y millares, a las fuerzas del «padre de todos los pobres y de todos los miserables y desvalidos».
Al frente de sus guerrilleros, el caudillo se lanzó sobre el Cuzco. Marchaba predicando arengas: todos los que murieran bajo sus órdenes en esta guerra resucitarían para disfrutar las felicidades y las riquezas de las que habían sido despojados por los invasores.
Se sucedieron victorias y derrotas; por fin, traicionado y capturado por uno de sus jefes, Túpac Amaru fue entregado, cargado de cadenas, a los realistas. En su calabozo entró el visitador Areche para exigirle, a cambio de promesas, los nombres de los cómplices de la rebelión. Túpac Amaru le contestó con desprecio:
«Aquí no hay más cómplice que tú y yo; tú por opresor, y yo por libertador, merecemos la muerte»
Túpac fue sometido a suplicio, junto con su esposa, sus hijos y sus principales partidarios, en la plaza del Wacaypata, en el Cuzco. Le cortaron la lengua. Ataron sus brazos y sus piernas a cuatro caballos, para descuartizarlo, pero el cuerpo no se partió. Lo decapitaron al pie de la horca. Enviaron la cabeza a Tinta. Uno de sus brazos fue a Tungasuca y el otro a Carabaya. Mandaron una pierna a Santa Rosa y la otra a Livitaca. Le quemaron el torso y arrojaron las cenizas al río Watanay. Se recomendó que fuera extinguida toda su descendencia, hasta el cuarto grado.
Y El bando...
(Fragmento Bando de Tupac Amaru)
Don José I del Perú: La Proclamación y Coronación de José Gabriel Túpac Amaru (1780
"Yo, Don José Primero, por la gracia de Dios, Inca Rey del Perú, Santa Fe, Quito, Chile, Buenos Aires y Continentes de los Mares del Sur, Duque de la Superlativa, Señor de los Césares y Amazonas con dominio en el Gran Paititi, Comisario Distribuidor de la Piedad Divina, por el Erario sin par.
Por cuanto es acordado por mi Consejo en Junta prolija por repetidas ocasiones, ya secreta y ya pública, que los Reyes de Castilla me han tenido usurpada la corona y dominio de mis gentes cerca de tres siglos, pensionándose los vasallos con insoportables gabelas, tributos, sisas, lanzas, aduanas, alcabalas, estancos, catastros, diezmos y quintos.
Virreyes, audiencias, corregidores y demás ministros, todos iguales en la tiranía, vendiendo la Justicia en almoneda con los escribanos de esa fe a quien más puja, y quien más da, entrando en esto los empleos eclesiásticos y seculares sin temor de Dios, estropeando como a bestias a los naturales de este reyno, quitando las vidas a solo los que no supieren robar; todo digno del más severo reparo.
Por eso, y porque los justos clamores con generalidad han llegado al cielo: En el nombre de Dios Todopoderoso ordenamos y mandamos que a ninguna de las personas dichas se pague; ni se obedezca en cosa alguna a los ministros europeos intrusos y de mala fe; Y solo se deberá todo respeto al Sacerdocio, pagándoles el dinero, diezmos y primicias, como se le da a Dios; Y el tributo, y el quinto a su Rey y Señor Natural, y esto con la moderación que se hará saber con las demás leyes que se han de observar y guardar; Y para el más pronto remedio de todo lo suso expresado, mandamose reitere y publique la jura hecha de mi Real Coronación en todas las ciudades, villas, lugares de mis dominios, dándonos parte con toda brevedad de los vasallos prontos y fieles para el premio igual; y de los que se rebelaren para la pena que les competa, remitiéndonos la jura hecha con la razón de cuanto conduzca.
Hecho en Tungasuca, noviembre de 1780. Don José Primero Thopa Amaro Inca, Cabeza de estos Reynos".
● Análisis:
1.- Por su título de coronación (Inca Rey) se puede asumir que buscó encarnar al redentor de las profecías virreinales, el cual según las creencias de la época aparecería en 1777 y se encargaría de erradicar el gobierno español para restaurar o crear un nuevo imperio. Personaje mesiánico que aún hasta la actualidad es aguardado por muchos indígenas sudamericanos quienes lo recuerdan como "Inkarri".
2.- Su nombre de coronación “Don José I” nos lleva a especular que buscó fundar una dinastía propia, a semejanza de las casas reales europeas. Muy en contraste con el nombre de “Túpac Amaru II” que recién se popularizó en el siglo XX por obra de los escritores indigenistas, ya que estos querian vincularlo históricamente con la causa "anticolonial" del soberano Túpac Amaru del siglo XVI.
3.- Su edicto de coronación fue redactado por su secretario, el español Francisco Cisneros, y posteriormente reproducido numerosas veces en pasquines y boletines a lo largo y ancho de los Virreinatos del Perú, Rio de la Plata y Nueva Granada.
Copias de estos edictos se encuentran actualmente en el Archivo General de la Nación en Caracas (Venezuela), Archivo General de la Nación en Lima, A.G. del Cuzco, A. G. de Bolivia, A. G. de Sevilla-España y en la Biblioteca Nacional del Perú, entre otros lugares. El edicto por el que fuera condenado tras serle encontrado en el bolso sería el fechado el 18 de marzo de 1781.
4.- A pesar de que es un aspecto poco conocido de la vida de José Gabriel Túpac Amaru, su coronación y proclamación como “Don José I” parece ser un hecho verídico como señala el historiador militar colombiano Manuel Briceño, ya que esta misma se relaciona a numerosas cartas de sus seguidores, comandantes principales y de sus gobernadores subalternos, donde se refieren a él como “Su Majestad”, "Nuestro Señor", entre otras expresiones propias de los monarcas.
“como Gobernador electo para estas provincias, en nombre de S. M. D. José Gabriel Túpac Amaro, Rey Inca de este vasto virreinato del Perú, y hablando con Vds. en calidad de embajador suyo, digo:- Que el fin á que he venido á esta provincia, y escribo esta, es, para saber el parecer y dictámen de sus voluntades en asunto a vasallaje, del que tomándoles el consentimiento, quisiera que Vds. deliberáran el partido á que se inclinan, y me avisarán su dictámen: esto es, si se conforman á ser vasallos debajo de las banderas de dicho Monarca”. (Pedro De la Cruz Condori, 1781)
“Desde donde está dando órdenes como Rey absoluto, prendiendo y ahorcando, haciendo creer que lo hace como heredero de este Reino, por decir ser cuarto nieto del Emperador Inca de él. Y aun ha pasado la insolencia de este, a dar órdenes a los Caciques de la ciudad del Cuzco”. (Lorenzo Zata, 1780)
“El edicto se reduce a mandar como si fuera Rey absoluto y como indio de la sangre real de los Incas y principal tronco que hace saber a todos los vecinos, moradores, estantes y habitantes de esta provincia de Azángaro”. (Miguel de Zamora, 1780)
“Preguntósela, si sabe de un borrador, en que se suponía la coronación de su marido y su jura, llamándose José I; quién lo trajo, con qué carta venía y quién lo remitía”. (Mata Linares, 1781)
“Nuestro gran señor José Túpa Amaro, Rey Inca de este reino manda convocar a todos los caciques y oficiales de esta provincia para servir en su gobierno, ofreciéndoles perdón y misericordia”. (Juan Tito, 1780)
Referencias:
.- Cartas, correspondencia y expedientes sobre rebeliones en los Reynos de Indias; Bando de coronación de Dn. José I. Legajo 53, Charcas – AGI, Sevilla, España.
.- Colección documental del Bicentenario de la Revolución emancipadora de Túpac Amaru, Luis Durand Flórez (1980).
.- Ficha de Relación histórica de los sucesos de la rebelión de José Gabriel Tupac-Amaru, en las provincias del Perú, el año de 1780.


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